FLUVIAL TRIBUTO
Gallarda, presurosa marcha, la interminable corriente,
líquida, mansa, insondable, sinuosa, veloz serpiente,
Santuario pletórico de vida, inagotable alacena,
das sustento al ribereño, su cotidiano esfuerzo,
premias.
Oh tú, aurífera serpiente, como Alegría
escribiera,
fluvial tesoro itinerante, enriqueces la
rivera,
y cual Marco Polo errante, generoso por
doquier,
transitas inexorable en pos de la mar postrer.
Hídrica sierpe altanera, a paso de peregrino,
Magnánima, solidaria, aliada del campesino;
Humana maldad transforma tu condición a su
antojo,
Tu seno guarda riqueza, aloja humanos
despojos.
Rio Cauca, dios pagano, del hombre, víctima inerme,
codiciada, malherida, profanada aurea fuente.
rauda, bella criatura, sendero ancestral
silente,
son señal tus estertores que no quedarás indemne,
Se romperá el bello espejo de remolinantes
aguas,
el coro de tributarios silenciará su cantata,
de ícticas criaturas, anfibios, flora, reptiles,
rastro no habrá que, a futuro, de fauna y flora se explique.
Del boga, de la canoa, inevitables se borran,
los ancestrales relatos que ancianos hoy
rememoran,
historias de los pioneros, de infatigables
colonos,
embriagados de aventuras y de inenarrable
arrojo.
Tu existencia me conmueve, hermoso caudal, me
inspira,
elogiarte sería poco, infinita fuente de vida;
inspírame tu grandeza, y las palabras se agolpan,
propios y extraños te admiran, se extasían con
tus olas.
Bello río, valioso eres, del Magdalena
afluente,
Imploro a mi Dios del Cielo, Poderoso,
Omnipotente,
Cual ave fénix renazcas, triunfante de tus
despojos,
Sean clementes tus verdugos y cesen su crimen
pronto.
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