sábado, 21 de noviembre de 2020

EL REINO FLUVIAL DEL MOHAN

 

EL NECHI REINO DEL  MOHAN.



Nativos y propios de la ribera del Nechí, unos de los más caudalosos afluentes del Cauca en Antioquia, cuyo nombre en lengua yamesí significa río de oro, cuentan con sigilo y admiración, que, pese a la invasión de las dragas de las compañías auríferas, entre ellas la Pato Gold Mines, el mohán aun reina en su lecho. Sus dominios subacuáticos abarcan, desde el corregimiento El pato, en cercanías de Zaragoza, hasta más allá de San Jacinto del Cauca.

Su presencia en el mundo anfibio se remonta a tiempos ignotos, previos a la fundación de San Antonio de Bermejal, hoy Nechí, por el peninsular don Fernando Lozano Infante y Paniagua. A su llegada al territorio, los conquistadores españoles asolaron la región que luego llamarían Mojana, en busca de oro. En dominios de los zenufaná, no tuvieron piedad y segaron la vida de casi toda su etnia, incluida la cacica Moha. Sobrevivieron,  el cacique  Jarupia Domicó, y algunos integrantes de su séquito, quienes juraron vengar a los suyos. En su travesía, algunos invasores sucumbieron ahogados,  lejos de su natal España, otros contrajeron enfermedades tropicales o cayeron por ataque de fieras en la inclemente montaña.

El gran jefe y su reducto, auxiliados por sus dioses Mexión y Manexca construyeron un reino de  ilimitada riqueza   debajo del lecho fluvial.  Allí,  se establecieron con los tesoros de la tribu, dando vida al reino de la Mohana, fundado en memoria de sus mártires. Desde entonces, la leyenda cuenta del castigo del Mohán para todo  aquel ambicioso que atente contra el reino natural, dentro del recorrido del Nechí e incluso aguas abajo en el Gran Rio de la Magdalena. Los nativos del  Nordeste y Bajo Cauca en Antioquia, le  llaman a ese sino trágico, la maldición del Mohán, y es la suerte que corren quienes explotan o comercian el oro. Para ellos, es  la venganza del jefe zenú que los fustiga, pues su fortuna aurea es perecedera y les conlleva a la desgracia para siempre.

De otro modo, hombres y mujeres, septuagenarios u octogenarios otros, ribereños, desde Nechí, hasta Zaragoza, pasando por Puerto Claver, entre otras poblaciones, rememoran leyendas sobre la desaparición de hermosas doncellas raptadas por el Mohán para hacerlas sus concubinas y quizá para perpetuar su tribu, pues en su reino las  mujeres  escasean. Testimonio de este hecho es la versión Flor María, la bella mulata quien escapó con solo dieciséis años de los dominios del mítico jefe zenú. A sus noventa calendarios, describe la imponencia del palacio del  jefe Jarupia Domicó. Su relato se refiere a las riquezas allí acumuladas, cuyo tamaño ocupa una cueva colosal,  accesible a través de un sendero de oro. Los aposentos y toda la construcción se iluminan por la disposición estratégica de gemas rutilantes. Abundan allí manjares y lujos, en medio de una vida paradisiaca. El mohán, narra, es un hombre de proporciones armónicas y de una cautivante belleza. Además, posee una longevidad mágica y promete recuperar su reinado y sus territorios arrebatados vilmente.

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 20 de agosto de 2020

ODA AL LIBRO

 

Debes tu origen al mártir vegetal,

que legara generoso sus despojos,

permitiendo que surgieras, folio a folio,

portando por doquier la ciencia

y la verdad.

Hojas no vegetales 

 

En tus entrañas con detalle está el saber,

la historia, el devenir del amplio orbe,

que el ávido lector toma y acoge,

cual ambrosía mítica de un edén.

 

Gracias a ti la cultura se ha expandido,

hasta recónditos parajes del Planeta,

y la humana sociedad, sobrevivido.

 

Amigo libro, silente mensajero,

Heraldo del veraz recado,

ignotos mundos alcanzar por ti,

yo quiero.